La luz de Cristo,
Demos gracias a Dios.
Alégrense ya, los celestiales coros angélicos;
celebren los divinos isterios con júbilo;
suene el clarín de la salvación
por la victoria de tan grande rey.
Alégrate, también, oh tierra,
con la claridad de la luz que te baña;
y alumbrada con el esplendor del rey eterno,
conoce que las antiguas tinieblas
han sido desterradas de todo el mundo.
Alégrate igualmente, oh madre iglesia,
revestida con los destellos de tal luz;
y resuene este recinto
con las voces triunfantes de los pueblos.
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